sábado, 26 de febrero de 2005

Toni Negri, Michael Hardt: Multitud

Publicada en el Suplemento Cultura, diario La Nación, el Domingo 20 de febrero de 2005

En el año 2000 el campo de las ciencias políticas fue sacudido por la aparición de Empire, de Antonio Negri y Michael Hardt. Réplicas de esa conmoción se experimentaron en el mundo de habla hispana dos años después con su traducción al español (Imperio, Paidós). Presentado como el texto fundacional de una nueva izquierda -aquélla que habría perdido la fe en el Partido y la dialéctica, pero que no se resigna a aceptar sin más el triunfo del capital-, el libro tuvo una masiva acogida entre un público no especialista y, al mismo tiempo, debió soportar cruentos ataques desde el ámbito académico. En nuestro medio se destacó el de Atilio Borón, que publicó Imperio & imperialismo (Clacso, 2002), dedicado íntegramente a intentar una minuciosa refutación de cada tesis importante del libro.

En Multitud. Guerra y democracia en la era del Imperio, Negri y Hardt retoman, revisan y extienden su propuesta filosófico-política. En lo que a correcciones se refiere, la más significativa es, indudablemente, la que atañe al papel de los Estados Unidos en el mundo global. Como tesis central, en el primer libro se sostiene que en la actualidad estamos asistiendo al surgimiento de una nueva forma global de soberanía, el Imperio, que no puede ser reducida a una mera fase del imperialismo ya que, mientras que el imperialismo consistió en la expansión de la soberanía de un Estado-nación más allá de sus fronteras, el Imperio, según los autores, es "un aparato descentrado y desterritorializador de dominio". "Estados Unidos no constituye -y, en realidad, ningún Estado-nación puede hoy constituir- el centro de un proyecto imperialista", afirmaban. Ahora, en Multitud, los autores destacan, en relación con Estados Unidos, "su poderío excepcional y su capacidad para dominar el orden global". Claro, entre un libro y otro tuvieron lugar los atentados a las Torres Gemelas y el colosal despliegue de "lucha contra el terrorismo" que derivó en dos guerras y en un aumento de las políticas de "seguridad" en las que el protagonismo de los Estados Unidos no puede minimizarse. En el nuevo texto, ese país no sólo es denunciado como el principal responsable de crear un "estado de guerra permanente" sino también como aquél que recurrentemente rechaza y viola tratados internacionales en materia de derechos y justicia, tiene un fuerte control sobre organismos como el FMI y ejerce una importante presión en la ONU. En síntesis, según los autores, los Estados Unidos son ahora el peor enemigo planetario de la democracia.

El texto está dividido en tres partes. En la primera los autores describen la situación global actual como un "estado de guerra permanente". Con ello hacen referencia a las acciones bélicas realizadas en nombre de la defensa y la seguridad pero, también, a las estrategias de contrainsurgencia que no se limitan a amenazar con la muerte o la tortura, sino que se encargan de "producir la vida". Este "biopoder" libra sus batallas diariamente, de modo silencioso, a través del dictado de normas culturales, legales y políticas, orientando la educación y la opinión pública a favor de los intereses imperiales.

En la segunda parte hace su aparición el sujeto político capaz de enfrentar al Imperio. Se trata de la multitud, un "sujeto social activo, que actúa partiendo de lo común, de lo compartido por esas singularidades. La multitud es un sujeto social internamente diferente y múltiple, cuya constitución y cuya acción no se fundan en la identidad ni en la unidad sino en lo que hay en común". Es decir, la multitud no puede asimilarse ni al "pueblo" ni a una "masa", porque no responde a un centro unificador (el Estado, el Partido), pero tampoco es un movimiento anárquico o fragmentario, porque actúa en común. De ahí que para Negri y Hardt este concepto resulte fundamental para pensar en una nueva izquierda "possocialista y posliberal". Tomado de Spinoza, el concepto "multitud" alude a una condición ontológica humana: somos seres que vivimos permanentemente conectados unos con otros, alimentándonos en esas relaciones mutuas. Desde el punto de vista político, se trata de un concepto que intenta dar nombre a un sujeto capaz de enfrentar al biopoder imperial. Porque, "cuando el Imperio apela a la guerra para su legitimación, la multitud apela a la democracia como su fundamento político". La multitud, entonces, es la única auténtica garantía de democracia. Si bien los autores asumen que en este segundo sentido hablan de una "multitud ?que todavía no es´", al mismo tiempo sostienen que están dadas "las condiciones culturales, legales, económicas y políticas que hoy la hacen posible". Manifestaciones contra el poder vigente los mueven a pensar en las posibilidades de que la multitud ontológica llegue a reconocerse como multitud política. Justamente, algo que ellos vienen a advertir a estas fuerzas emergentes es que su enemigo es un enemigo común, y que no se trata de la globalización en sí misma sino del Imperio que, en lugar de encaminarse hacia una democracia global, se encarga de afianzar el mapa actual de la explotación mundial.

La noción de "democracia" es desarrollada en la tercera parte. Se trata de una propuesta por retomar el proyecto inconcluso de la modernidad de una democracia de todos. Proyecto que hoy consideran que, por primera vez, está en condiciones de ser realizado. Para ello va a ser necesario que la multitud enfrente a la máquina de guerra del Imperio empleando, si es necesario -y los autores sospechan que va a serlo- una "violencia defensiva y creativa", "organizada democráticamente". "Cabe imaginar -afirman- el día en que la multitud inventará un arma que no sólo le permita defenderse, sino que también sea constructiva, expansiva y constituyente. No se trata de tomar el poder y ponerse al mando de los ejércitos, sino de destruir su propia posibilidad de existencia".

Seguramente Multitud despertará un interés mucho menor que Imperio. A los que se vieron decepcionados por el primer texto les ocurrirá algo similar con éste. Aquéllos que, en cambio, consideraron que les brindaba elementos valiosos para pensar el presente y proyectar el futuro no se sentirán defraudados.

Gustavo Santiago